El turista que llega a los Valles de Andorra, si es creyente, seguro que no se limita a mirar los campanarios o bien a visitar las hermosas iglesias romanicas. Sabe muy bien donde se reune la comunidad viva, donde puede encontrarla. En el dia del Senyor, partiendo el pan de la Eucaristia, podreis sentaros en la mesa con los creyentes de Andorra como si estubierais en casa. Es una casa grande, la Església. Pero el gesto, la palabra, el sentimiento es el mismo, y os encontrareis como en familia.
Hoy, sin embargo, el hombre programado por el reloj necesita orientación y llegar a tiempo. A veces el que viaja quiere conocer mejor las cosas y las instituciones. No se contenta con las imagenes externas ni con las formalidades. Quiere ir mas alla.
Con estas paginas encontrareis el camino de la información. Podreis seguirlo. Podreis encontrar las personas que conocen la Església, que la quieren y la padecen, que tienen el gozo inmenso, a traves de Ella, de amar a Jesús, el Señor, en esta Andorra nuestra. De amarlo en el rostro de los niños, o bien en el dolor de los pobres y de los enfermos.
Hermanos peregrinos, turistas, visitantes, sed bienvenidos. El resplandor de los escaparates es fuerte, pero fugaz. Subir a los altos valles y ermitas. Preguntar a Càritas si es todo oro lo que reluce. Cantad con nosotros, escuchad la Palabra y comed en nuestra casa el mejor Pan de la Eucaristia. Es del mismo panadero, tiene el mimo gusto que el vuestro.